Antes de empezar

Qué llevar preparado a tu primera llamada

Cuarenta y cinco minutos dan para mucho si llegas con cuatro cosas a mano. Y una de ellas no es un documento: es saber qué quieres preguntar.

Daniela Rivas, consultora · 28 de agosto de 2026 · 6 minutos de lectura

Muchas de esas llamadas empiezan con un «perdona la pregunta». No hace falta: quien está del otro lado lleva años respondiendo las mismas. Donde sí hay diferencia entre una llamada que resuelve y una que se queda a medias es en lo que traías preparado.

Lo que ya tienes, aunque creas que no sirve

Si llevas tiempo intentándolo, es muy probable que tengas más estudios de los que recuerdas: análisis de sangre, alguna ecografía, un espermograma de hace dos años, el informe de un tratamiento que no funcionó. Todo eso sirve, incluso lo viejo, incluso lo que salió mal.

Lo viejo sirve para ver cómo han cambiado las cosas. Y lo que salió mal es de lo más útil que existe: cuenta qué se probó y qué respuesta dio tu cuerpo, y eso ahorra meses de repetir un camino ya recorrido. Reúnelo en una carpeta, sin ordenarlo ni entenderlo. De eso nos encargamos nosotros.

Las fechas del último año

Cuándo empezaste a intentarlo. Cuándo fue la última consulta. Cuánto duró el último tratamiento y cuándo terminó. Son datos que se responden mal de memoria y que cambian bastante lo que el consultor te va a proponer.

No hace falta precisión de calendario. «Más o menos en marzo» es suficiente, y es mucho mejor que un dato inventado por quedar bien.

La pregunta que más se queda sin hacer es la del dinero. Pregúntala primero, sin rodeos, y si la respuesta no es un número o una fecha para tener el número, insiste.

Tus preguntas, escritas

Esta es la que más se olvida. En una llamada de cuarenta y cinco minutos donde te van a dar mucha información nueva, las preguntas que traías en la cabeza se caen. Escríbelas antes, aunque sean tres, aunque te parezcan tontas, aunque estén desordenadas.

Y si no sabes qué preguntar, estas cuatro funcionan para cualquier caso: qué tratamiento me propones y por qué ese, qué incluye y qué no, qué pasa si no funciona a la primera, y quién va a ser mi contacto de aquí en adelante.

Con quién vas a estar

Si tienes pareja, decidan antes si van a estar los dos. No hay respuesta correcta: hay parejas que prefieren que uno filtre la información primero y hay quien necesita oírlo al mismo tiempo. Lo que no funciona bien es que uno se entere después y de segunda mano, porque las decisiones que vienen las toman los dos.

Y busca un lugar donde puedas hablar sin bajar la voz. Suena menor y no lo es: hay preguntas que no se hacen en una oficina abierta.

Lo que no hace falta que traigas

No hace falta que sepas qué tratamiento quieres. No hace falta que hayas leído nada. No hace falta que traigas una decisión tomada, ni ese día ni esa semana.

Y no hace falta que estés seguro. Mucha gente agenda esta llamada todavía sin saber si quiere hacerlo, solo para entender qué implicaría. Es un uso perfectamente legítimo de esos cuarenta y cinco minutos, y sales sin haberte comprometido a nada.

Si después de leer esto te falta algo, marIAna responde a cualquier hora y no se cansa de las preguntas. Y cuando quieras hablarlo con una persona, la llamada se agenda aquí.

Daniela Rivas

Quién escribe esto

Daniela Rivas

Consultora en Fertility Dreams. Es de las personas que están al otro lado de esa primera llamada, así que lo de arriba no sale de un manual: sale de las veces que la conversación se quedó corta por algo que se podía haber traído.

Revisado el 28 de agosto de 2026.

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